Imagen. Artcorps: Rescate de la Cultura Maya en Chichicastenango: Colaboración en un Mural.
Típico que las nubes siempre se despejan para iluminar con el fulgor de la luna llena al Valle de México. Y es que resultan muy importantes esos episodios lunares en la agricultura, la vida reacciona ante esos movimientos de la anciana que tropezó en la hoguera de Tai (Tatewari). Así, la capilaridad y la luna se conjugan en un contubernio amoroso que facilita el crecimiento de las plantas. Se trata de un fenómeno bastante interesante que descubrieron las más antiguas asociaciones humanas que parcelaron la cuenca del Río Balsas, hace unos 9000 años y más.
Y bueno, esos mismos conjuros están presentes en la agricultura. La milpa es un sistema agrícola en el que crecen distintos cultivos asociados, de entre ellos el más común en el Valle de México (en adelante Anawak) es el que tiene como protagonista al maíz (zea mays), calabaza (cucurbita), frijol (Phaseolus), chile (capsicum) y una variedad inimaginable de quelites (quílitil), e igual de inimaginable son las variedades de cada uno de los géneros antes mencionados, lo que resulta en un variopinto de milpas y de culturas, cada una con una idea cosmológica, una lengua y un vocablo distintos pero que se refieren a lo mismo, la tierra cultivada. De manera que podemos encontrar cuamil, kool, tjöö, por decir solo tres de Mesoamérica.
Pero volviendo al tema, milpa, que viene del náhuatl, significa algo así como «lo que crece en la tierra» Y sucede que también nosotros crecemos en la tierra.
