Y bueno, los días en la milpa se transcurren, así nomas, unas veces entre sueños y otras veces pepenando los ojos ante cada despertar. Ya mero se viene el día de San Jeronimito Doctor, yo no se si sea verdad eso de doctor, sabrá dios, luego viene San Francisco, con su famoso cordonazo, sus ferias en Tecoxpa, Real de Catorce, Chilpan. Muchos son los panchitos que celebran esos días, siempre relacionados con la riqueza de los frutos que da la tierra. Dice un dicho de mi pueblo que el que siembra vientos cosecha tempestades. Comúnmente se cosecha lo que se siembra, pero muchas veces no se logran ni los brotes de verdolaga (Portulaca oleracia) ni de romeritos (Suaeda torreyana), y ahí se queda uno, chiflando en la loma, como aquel que se quedó a dormir a la sombra del árbol del cincuate.
Salió a muy temprana hora de la mañana. Su féretro todavía rechinaba por el frío y la humedad que arreciaron en el alba, la noche anterior se había bebido el mezcal que mantuvo caliente al menos su barriga, así había cobijado sus sueños en aquella larga noche. Se tomó un buche de agua, hizo gárgaras y refrescó su avinagrado aliento. Mordisqueo una tortilla y se hizo a la idea de tomar su primer comida de la mañana, luego juntó sus chivas, con las que cada año pizcaba su maíz y se marchó rumbo a la milpa. ¿Usted es Dionisio Sepúlveda? le preguntaron. Si yo soy, ¿para que soy bueno?, le respondió a aquel hombre. Para morir, lo vamos a llevar al pueblo para ajusticiarlo. Dio la orden y otro hombre lo trinco, se lo llevaron.
Dicen que un manto de flores se extiende por el camino de los santos difuntos, que los colores y los aromas que ofrendamos guían a nuestros fieles, los atraen a nosotros. Hacemos el ritual de despedida los dos primeros días de Noviembre, mientras ignoramos su llegar con el equinoccio. Pero nadie es víctima de la modernidad, por que como dice la Japonesita (hija de la Japonesa grande y la Manuela). «Las cosas que terminan dan paz y las cosas que no cambian comienzan a concluirse, están siempre concluyéndose. Lo terrible es la esperanza.»
El huauzontle (Chenopodium berlanderi), amaranto (Amaranthus hypochondriacus) y la chía (Salvia hispanica), resulta que fueron tres de los cereales con mayor importancia de cultivo en el mundo anterior a ese evento que llaman descubrimiento de América. Cada variedad logró reproducirse en la milpa de azotea y ahora, con esta luna de cosechas, ha llegado el momento de comenzar a pellizcar sus frutos. Imaginen tener la dicha de cosechar sus propios triunfos, ahora pueden realizarlo, plasmar sus ideas en el lienzo de una sementera, manosear sus asperezas, olisquear sus almizcles, masticar sus salados sabores, chupar sus dulces jugos, fumar sus psicoactivos humos. En cuanto al maíz, primer lugar en importancia de cultivos para mucha gente, solo les puedo decir que nunca se deben de meter a todas las gallinas donde se ponen los huevos, siempre cuenten con los cuatro ases bajo la manga. Ahí les dejo una imagen, la semilla de maíz criollo, en el extremo derecho y ya seca, a falta de lluvias de Junio y Julio en el Anawak, se mira contrahecha, mientras que sus hijxs híbridos muestran la claridad de sus semillas que hace parecer a la mazorca como si fuera un frutsi de uva.
Aquí termina el paraísos expulsados, espacio virtual consagrado a la compartición de una milpa de azotea, su metodología, el saber sentir cambiar el clima, la comunicación entre seres que comparten la vida, el voltear a ver otro lado, distinto al que nos acostumbramos. Me parece que ya todo se ha dicho.





